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UGT FICA defiende la continuidad del parque nuclear español como garantía de seguridad, competitividad y transición justa
Resulta razonable abrir un proceso de revisión del calendario de cierre nuclear acordado en 2019
 
UGT FICA reclama la continuidad del parque nuclear español como elemento esencial para garantizar la seguridad energética, la competitividad industrial, el empleo de calidad y una transición energética justa

 

La transición energética constituye uno de los mayores retos económicos, sociales e industriales de nuestro tiempo. España ha asumido compromisos ambiciosos de descarbonización y desarrollo de energías renovables que cuentan con un amplio consenso social. Sin embargo, la consecución de estos objetivos exige preservar en todo momento la seguridad del suministro, la competitividad industrial, la cohesión territorial y el empleo de calidad.
En este contexto, el calendario de cierre del parque nuclear español acordado en 2019 debe ser revisado a la luz de los profundos cambios producidos en los últimos años: crisis energética internacional, incremento de la volatilidad geopolítica, necesidad de reforzar la autonomía estratégica europea, crecimiento de la demanda eléctrica derivada de la electrificación de la economía y constatación de que las tecnologías de almacenamiento todavía no han alcanzado la madurez necesaria para sustituir plenamente a las tecnologías de generación firme.
La continuidad de las centrales nucleares no debe plantearse como una alternativa a las energías renovables, sino como un complemento indispensable para garantizar una transición energética ordenada, segura y socialmente justa.

 

1. Garantía de suministro y estabilidad del sistema eléctrico
060726 Central Nuclear de TrilloLas centrales nucleares constituyen actualmente la principal fuente de generación firme del sistema eléctrico español.
Su principal valor reside en su capacidad para generar electricidad de forma continua las 24 horas del día, los 365 días del año, independientemente de las condiciones meteorológicas. Mientras que la producción renovable depende de la disponibilidad de viento, sol o agua, la energía nuclear proporciona una potencia estable y sincronizada que contribuye decisivamente a la estabilidad de la red eléctrica.
Actualmente, la energía nuclear aporta aproximadamente el 20% de la electricidad consumida en España y presenta los mayores factores de disponibilidad de todas las tecnologías de generación, alcanzando cerca del 90% de horas equivalentes de funcionamiento anual.
El apagón eléctrico sufrido en abril de 2025 reabrió el debate sobre la necesidad de mantener tecnologías capaces de aportar potencia firme y estabilidad al sistema. La desaparición acelerada del parque nuclear incrementaría los riesgos asociados a la intermitencia renovable y obligaría a recurrir con mayor intensidad a centrales de gas o a importaciones eléctricas, sin pasar por alto su aportación a la estabilidad sincronizada del sistema ya que las grandes masas rotatorias de los turbogrupos nucleares aportan estabilidad de frecuencia a la red eléctrica, algo que las renovables actuales tienen dificultades para replicar de forma económica.
Por tanto, mientras no exista un sistema de almacenamiento masivo plenamente desarrollado o nuevas tecnologías de generación de un perfil similar, el mantenimiento del parque nuclear constituye una garantía esencial para la seguridad energética nacional.
 
2. Contribución a la descarbonización y lucha contra el cambio climático
La energía nuclear es una tecnología libre de emisiones directas de CO₂ durante su operación.
Esta característica ha llevado a la Unión Europea a incluir la energía nuclear dentro de la taxonomía verde europea, reconociendo su contribución a los objetivos de neutralidad climática y transición energética.
El parque nuclear español evita cada año la emisión de decenas de millones de toneladas de CO₂ y permite reducir significativamente la utilización de combustibles fósiles. Su cierre prematuro podría provocar un aumento estimado de más de 21 millones de toneladas anuales de emisiones, debido al mayor uso de centrales de ciclo combinado para garantizar el suministro.
Lejos de obstaculizar la transición energética, la energía nuclear actúa como un aliado estratégico de las energías renovables, permitiendo que el sistema eléctrico avance hacia una mayor penetración renovable sin comprometer la estabilidad del suministro.

 

3. Soberanía energética y autonomía estratégica
España mantiene una elevada dependencia energética exterior, especialmente en materia de petróleo y gas natural.
Las recientes crisis geopolíticas han demostrado la vulnerabilidad de los países excesivamente dependientes de combustibles importados. En este contexto, la energía nuclear aporta una ventaja diferencial: su combustible puede almacenarse durante largos periodos y garantiza una elevada autonomía operativa.
Además, el sector nuclear español dispone de una importante participación industrial nacional en toda la cadena de valor, desde el combustible hasta la operación y mantenimiento de las instalaciones.
El cierre del parque nuclear provocaría un incremento significativo de las importaciones energéticas y una mayor dependencia del gas natural, debilitando la soberanía energética española y aumentando la exposición a futuras crisis internacionales.

 

4. Competitividad industrial y control de los precios de la energía
060726 Central Nuclear de CofrentesLa disponibilidad de energía eléctrica estable, competitiva y predecible constituye un factor decisivo para la industria española.
Diversos estudios económicos estiman que la desaparición de los 7.400 MW nucleares actualmente instalados podría traducirse en incrementos de hasta un 23% en la factura eléctrica para hogares y pequeñas empresas y hasta un 35% para los consumidores industriales.
Sectores estratégicos como la industria química, metalúrgica, automovilística, centros de datos, producción de baterías o hidrógeno renovable requieren grandes cantidades de energía a precios competitivos.
Mantener el parque nuclear operativo supone reforzar el atractivo industrial de España y facilitar la llegada de nuevas inversiones vinculadas a la electrificación y la transición energética, a la vez que sus propias características ayudan a amortiguar el coste de la energía, al ofertar a precios bajos en el mercado diario, reduciendo el precio marginal de la electricidad. Su retirada podría elevar el precio medio del mercado mayorista (pool).
Por el contrario, el cierre nuclear, significaría un aumento estructural de los costes energéticos que podría acelerar procesos de deslocalización industrial y pérdida de empleo.
 
5. Empleo de calidad, conocimiento tecnológico y cohesión territorial
El sector nuclear español sostiene aproximadamente 27.000 empleos, de los cuales más de 8.500 son directos, altamente cualificados y estables. Además, genera cerca de 2.800 millones de euros anuales de contribución al PIB y más de 1.100 millones de euros en ingresos tributarios.
Las centrales nucleares constituyen motores económicos fundamentales para numerosas comarcas rurales, donde concentran empleo de calidad, actividad empresarial y recursos fiscales para los municipios.
El cierre anticipado de estas instalaciones podría provocar pérdidas significativas de empleo, despoblación, caída de ingresos municipales y deterioro de la actividad económica local. En determinadas zonas se estiman reducciones superiores al 36% de la población activa y caídas cercanas al 60% de los ingresos municipales.
Además, la desaparición prematura del sector supondría una pérdida irreparable de conocimiento técnico, experiencia operativa y capacidades industriales estratégicas acumuladas durante décadas.

 

6. Falta de condiciones reales para una Transición Justa
060726 Central Nuclear de Almaraz 1En este sentido, el secretario general de UGT FICA, Mariano Hoya, considera que la transición energética solo será socialmente aceptable si garantiza simultáneamente el mantenimiento del empleo industrial, la competitividad de las empresas y la seguridad de suministro, evitando decisiones que comprometan el futuro productivo del país.
La defensa de la continuidad nuclear no responde únicamente a razones energéticas o económicas.
También responde a la constatación de que actualmente no existen instrumentos suficientemente desarrollados para garantizar una auténtica transición justa en los territorios afectados por los cierres.
No se han desplegado planes de reindustrialización de alcance suficiente, ni convenios específicos de transición justa, ni mecanismos efectivos que aseguren el mantenimiento del empleo y de la actividad económica en las zonas nucleares.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y las políticas europeas de transición justa exigen que los procesos de transformación energética se desarrollen mediante diálogo social, anticipación, participación sindical y protección efectiva de las personas trabajadoras.
Actualmente esas condiciones no se encuentran plenamente garantizadas.

 

7. Propuesta: revisión del calendario de cierre
A la vista de la evolución tecnológica, económica y geopolítica de los últimos años, resulta razonable abrir un proceso de revisión del calendario de cierre nuclear acordado en 2019.
Dicha revisión debería contemplar:
  • Extender la vida operativa de las centrales hasta los 50 años o más, siempre bajo supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear.
  • Evaluar periódicamente la madurez de los sistemas de almacenamiento energético.
  • Analizar la evolución de la demanda eléctrica derivada de la electrificación.
  • Garantizar el cumplimiento de los objetivos climáticos y de seguridad de suministro.
  • Incorporar a las organizaciones sindicales y a los territorios afectados en la toma de decisiones.
  • Desarrollar previamente planes efectivos de transición justa y reindustrialización.

 

Conclusión
Desde una perspectiva sectorial, el secretario del Sector de Energía y Agua de UGT FICA, Gustavo Vargas, considera que la revisión del calendario de cierre nuclear debe responder a criterios objetivos de operación del sistema eléctrico, seguridad de suministro, descarbonización, competitividad y protección del empleo asociado a la cadena de valor nuclear.
La continuidad del parque nuclear español no debe analizarse desde posiciones ideológicas, sino desde criterios técnicos, económicos, climáticos y sociales.
La energía nuclear aporta seguridad de suministro, estabilidad del sistema eléctrico, reducción de emisiones, soberanía energética, competitividad industrial y empleo de alta cualificación. Su cierre prematuro incrementaría los riesgos para la economía, la industria, el empleo y los objetivos climáticos de España.
Por ello, resulta imprescindible mantener operativas las centrales nucleares mientras no existan alternativas tecnológicas plenamente maduras capaces de garantizar simultáneamente la seguridad energética, la competitividad económica y una transición verdaderamente justa para las personas trabajadoras y los territorios afectados.
En definitiva, la energía nuclear no es el problema de la transición energética; es una de las herramientas necesarias para que dicha transición pueda realizarse con éxito.