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UGT FICA lamenta un nuevo derrumbe en una mina de coltán en Congo, que ha causado más de 200 muertos
Una vez más, son las y los trabajadores quienes pagan las consecuencias de los conflictos armados y de las infra condiciones laborales
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UGT FICA lamenta un nuevo derrumbe en una mina de coltán en Congo, que ha causado más de 200 muertos

El pasado mes de enero se produjo otro derrumbe en la misma zona, en la que abundan las explotaciones mineras, que produjo alrededor de 460 muertos 

 

El número de muertos en el derrumbe ocurrido este martes en una mina de coltán como en el este de la República Democrática del Congo (RDC), en una zona bajo control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), asciende a más de 200, incluyendo a unos 70 niños, según ha confirmado el Gobierno del país. Se trata de la misma explotación minera en la que murieron alrededor de 460 personas el pasado 28 de enero, aunque el gobierno informó entonces que se habían producido 200 muertos.
Las precarias condiciones en que viven los trabajadores de estas minas se vieron agravadas en ambos accidentes por unas lluvias torrenciales  que provocaron el derrumbe de muchos pozos, generando una trampa mortal. Estas lluvias, además, también acabaron con la vida de muchos comerciantes arrastrados por el deslizamiento de tierra.
La precaria situación laboral que se viven en estas minas de coltán tienen mucho que ver con la situación que vive esta región, y el conflicto armado existente desde 2012, que impide que se puedan establecer las regulaciones necesarias en materia de salud laboral y seguridad en el trabajo. En la mayoría de las explotaciones mineras en África existen dinámicas de grave abuso laboral, perpetuadas por empresas extranjeras provenientes de grandes potencias económicas, un signo más de como el colonialismo sigue afectando a África.
La Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT lamenta profundamente las muertes de estos compañeros y compañeras que podrían haberse evitado con las medidas de protección adecuadas. Una vez más, son las y los trabajadores los que pagan las consecuencias de los conflictos armados y de las infra condiciones laborales que imponen las grandes empresas tecnológicas a las minas de coltán africanas.