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Un congreso para reconstruir y reindustrializar el país

Un congreso para reconstruir y reindustrializar el país

Necesitamos dotarnos de estrategias para hacer frente al aluvión de problemas que ha potenciado la crisis sanitaria
Artículo publicado en el grupo de prensa Promecal

Los días 3 y 4 de marzo vamos a celebrar el congreso democrático más importante de nuestra Federación, el 28 Congreso Federal de UGT FICA. Una cita que, como máximo órgano de decisión, será determinante en cuanto a nuestra acción sindical en los próximos cuatro años.

Somos conscientes de las circunstancias adversas en las que se va a realizar, con la crisis sanitaria como telón de fondo, pero la realidad no espera y nosotros tampoco. Los y las trabajadoras de nuestros sectores necesitan soluciones urgentes para afrontar las consecuencias de la crisis sanitaria y económica en su vida laboral y economía familiar. Por muy difícil que sea el contexto del acto, consideramos que nuestra responsabilidad como organización sindical con ellos está por encima.

Necesitamos dotarnos de las estrategias y decisiones que surjan de los debates congresuales para hacer frente eficazmente al aluvión de problemas que ha potenciado la crisis sanitaria: ERTE y ERE, mayor precariedad, bajos salarios, jornadas abusivas, desempleo...

Dadas las circunstancias, el eslogan elegido para nuestro congreso no puede ser más acertado como declaración de intenciones: Reconstruir, reindustrializar.

Queremos vehicular a través de las resoluciones congresuales que surjan, nuestras propuestas para la reconstrucción y la reindustrialización de nuestra economía para avanzar hacia un modelo social y económico más justo en nuestro país.

La solidez de nuestro modelo productivo ha quedado en entredicho por la COVID 19, acelerando procesos incipientes y planteando nuevos desafíos. Retos en cuya resolución queremos y debemos estar presentes los interlocutores sociales para garantizar que no se deje a nadie atrás en el proceso, para que la recuperación no llegue solamente a la economía, sino también a las personas.

La brusca irrupción de la pandemia rompió nuestros esquemas y ha demorado las grandes decisiones que necesita nuestro país. Pese a todo, los trabajadores y trabajadoras se han mantenido a la altura de las circunstancias, actuando con responsabilidad, acatando las medidas que se les han impuesto, adoptando los protocolos de prevención y seguridad de sus empresas y sectores. Están cumpliendo con su parte y ahora, en la reconstrucción económica y social de nuestro país, le toca el turno al resto de las instituciones que conforman nuestra democracia.

Es el momento de recapitular, aprender las lecciones y actuar para fortalecernos. La pandemia ha demostrado que los países con más recursos industriales han aguantado mejor las consecuencias de la COVID-19 y tienen mejores perspectivas de recuperación. En nuestro país ha quedado meridianamente claro que el modelo productivo mantenido hasta ahora tiene grandes carencias, pues no ha resistido los embates de la pandemia. Se impone un cambio de estrategia hacia otro modelo más fuerte y solvente centrado en la industria, como garantía de un crecimiento económico estable, justo y con empleo de calidad. Es el momento de un Pacto de Estado por la Industria.

Un acuerdo que, participado por los agentes sociales, impulse medidas que incrementen y potencien nuestra industria. Que contemplen una política energética estable con precios competitivos para nuestras industrias; medidas en materia de infraestructuras logísticas y de transporte eficiente; de apoyo al I+D+i, al desarrollo tecnológico dirigidas hacia una digitalización responsable; planes de formación y empleo que eviten la brecha digital entre los trabajadores; apoyadas por políticas de inversión y actuaciones para impulsar la sostenibilidad industrial y de transición hacia la economía circular y verde.
Un acuerdo que confiamos en que se materialice en el marco del Foro de alto nivel para la Industria Española impulsado por el Gobierno, un órgano consultivo constituido el pasado mes de diciembre con el objetivo de elaborar un Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia centrado en la política industrial. Un foro en el que participamos activamente con nuestras propuestas.

Un momento de retos
La Industria es el futuro, sin una apuesta fuerte por ella estamos abocados a un modelo de país estancado en la precariedad, la temporalidad y los salarios bajos, a merced de los vaivenes de los mercados internacionales y a los caprichos de economías más potentes.

La pandemia ha incidido aún más en la hemorragia industrial que veníamos sufriendo y no podemos resignarnos a ser testigos impasibles de la situación. No podemos dar ni un paso atrás en la defensa de todos y cada uno de los puestos de trabajo industriales. Hemos de revertir el proceso antes de que sea demasiado tarde. Es el momento de la reindustrialización, y el Gobierno tiene la oportunidad y los recursos para afrontarla.

Pero una economía industrial ha de apuntalarse con las infraestructuras y la logística necesarias. Evidentemente, hemos de reconstruir el país construyendo, recuperar el papel tractor de la construcción en la generación de riqueza, inversiones y empleo inmediato, a través de políticas sociales de vivienda, planes para la rehabilitación de viviendas y edificios, o una estrategia estatal de infraestructuras.
No podemos olvidarnos de la Agroalimentación, que abastece de materias primas a uno de los sectores más potentes de nuestra industria en términos de competitividad y exportaciones. Es necesario hacer un esfuerzo para dignificar el empleo y erradicar la precariedad y la temporalidad a la que están expuestos sus trabajadores y trabajadoras.

Empleos dignos y con derechos en la Agroalimentación son una garantía de crecimiento económico y prosperidad en el medio rural, para frenar el avance de la España vaciada.

Para UGT FICA, la industria, la construcción y la agricultura son nuestra razón de ser. Por lo tanto, sabemos de la capacidad de estos sectores para estabilizar la economía, crear riqueza y generar empleo en términos de reconstrucción económica.

Es mucho lo que está en juego y no podemos fallar. No nos cabe la menor duda de la capacidad de nuestro país para salir adelante, pero hace falta que todos rememos en la misma dirección para dar ese empujoncito que hace falta. Todos hemos de coordinar nuestras fuerzas desde la coherencia, la solidaridad y la valentía para que la reconstrucción y reindustrialización de nuestro país sea un hecho.