“Las multinacionales deben contribuir a mejorar los derechos de los trabajadores de las cadenas de suministro”, por Antonio Deusa

El vicesecretario general de UGT FICA analiza en el presente artículo cómo la pandemia mundial por COVID-19 ha puesto en evidencia los efectos más devastadores de la globalización sin límites

 

200421 Antonio DeusaLa magnitud de la crisis de la pandemia mundial por COVID-19 obliga a las organizaciones sindicales a reflexionar a nivel nacional e nivel internacional sobre la estrategia sindical que hemos llevado a cabo hasta ahora con las multinacionales. Debemos valorar si ha sido la correcta, si hemos sido capaces de ejercer la suficiente presión-negociación-acuerdo para influir de forma significativa sobre los aspectos que afectan a las condiciones económicas y laborales de millones y millones de trabajadores y trabajadoras en los países más pobres del mundo. Estamos obligados a preguntamos si el movimiento sindical internacional está siendo lo suficientemente exigente como para hacer que estas multinacionales cumplan con las normas de la OIT y con sus propios códigos de buenas prácticas, sobre todo en lo que se refiere a la cadena de suministro.

La globalización ha traído consigo el traslado de las producciones de las multinacionales a países con legislaciones laborales muy lasas (en muchos países prácticamente inexistentes) en donde priman unas condiciones laborales muy precarias, salarios de pobreza, ningún tipo de derechos, y en donde la persecución sindical de los activistas es una práctica habitual. Es más, en muchos de estos países, sus regímenes políticos dejan bastante que desear en cuanto al cumplimiento de los Derechos Humanos.

200421 cadena suministro2Todo este caldo de cultivo hace que la labor sindical encaminada a la organización de los y las trabajadoras para defender unos mínimos derechos económicos, sociales y de libertades en estos países sea muy difícil a todos los niveles: local, nacional e internacional. El hecho de que las sedes de las multinacionales radiquen en países desarrollados es la excusa perfecta para que las Direcciones permanezcan de brazos cruzados ante los abusos de la legislación existente en cada uno de los países donde se ubican sus centros de trabajo.

En este contexto, las Federaciones Sindicales Internacionales tienen una gran responsabilidad en el desarrollo de una estrategia dirigida a garantizar unas mínimas condiciones de trabajo y de derechos laborales en las cadenas de suministro de todos y cada uno de estos países. Las Organizaciones Sindicales de los países desarrollados, que afortunadamente gozamos de una situación política y sindical distinta tras décadas de luchas y organización sindical, tenemos la obligación de reforzar la interlocución con las multinacionales que tienen su sede en nuestros países, y la responsabilidad de apoyar y dotar de propuestas a la federación internacional IndustriALL Global Union para que ejerza sobre estas multinacionales la presión, el diálogo y el acuerdo necesario para que garanticen y respeten las condiciones de trabajo de los millones de trabajadores y trabajadoras de las cadenas de suministro de estos países.

Si algo está evidenciando la pandemia de COVID-19 que ha obligado al cierre de las fronteras de la mayoría de los países del mundo y a la paralización en seco de la economía, es que la globalización sin límites, abandonada al libre albedrío del mercado, tiene consecuencias muy negativas para los millones de trabajadores y trabajadoras que desarrollan su labor en las cadenas de suministros de las multinacionales. La realidad nos muestra la indefensión sanitaria en la que se encuentran inmersos, la incertidumbre laboral que pesa sobre sus empleos, con el riesgo evidente al contagio, y las dificultades para dar salida a unos pedidos, paralizados o cancelados, que permanecen en los almacenes.

200421 cadena suministro1En estos momentos excepcionales las multinacionales tienen que demostrar su compromiso con sus millones de trabajadores. Tienen que dar un paso al frente y adoptar medidas urgentes para garantizar su salud y sus derechos laborales; es más, tienen la responsabilidad histórica de colaborar para superar esta pandemia sin dejar a nadie atrás. Es moralmente exigible que hagan un esfuerzo económico a la altura de las consecuencias que el COVID-19 está teniendo sobre la economía de unos países que suministran sus productos a los países desarrollados.

Desde UGT FICA vamos a poner todo nuestro empeño en conseguir que los trabajadores y trabajadoras podamos seguir avanzando en derechos y libertades en un mundo cada vez más globalizado. Nuestra trayectoria internacional y nuestra vocación internacionalista avalan nuestro compromiso con los trabajadores más desfavorecidos, como venimos demostrando desde los inicios de la Federaciones Internacionales, en cuya fundación participamos activamente. Estamos convencidos de que cuantas más y mejores condiciones laborales y salariales consigamos para los trabajadores y las trabajadoras de las cadenas de suministro y de las empresas deslocalizadas, mayores garantías tendrán también los trabajadores de las multinacionales en los países desarrollados. La equiparación de las condiciones laborales y salariales entre los trabajadores y trabajadoras de unos y otros países, harán más seguro el trabajo para todos.

En este proyecto sindical internacional, desde UGT-FICA nos comprometemos a seguir siendo un agente activo y a poner todo nuestro esfuerzo y capacidad sindical en conseguir que la solidaridad y la mejora de las condiciones de vida y de trabajo sean una realidad para los millones de trabajadores y trabajadoras de las cadenas de suministro que producen para los ciudadanos de los países desarrollados.

Antonio Deusa
Vicesecretario General de UGT FICA