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José Luis Alperi: “Este año vamos a celebrar en el homenaje a Manuel Llaneza el inicio de una etapa de gobierno esperanzadora para los trabajadores y la sociedad en general”

El secretario general de SOMA FITAG UGT analiza en una entrevista aspectos de actualidad como el Acuerdo Marco del Carbón, la Estrategia de Transición Justa o la futura ley de Cambio Climático y Transición Energética

 

alperi 1-Este año se cumplen 110 años de la constitución del Sindicato de Obreros Mineros de Asturias ¿Cómo ha cambiado el SOMA y el sindicalismo en general en estos años?
Han cambiado mucho, y lo han hecho en consonancia con la evolución de la sociedad. Ahora tenemos una sociedad muy distinta a la que había en 1910. Nos hemos dotado de un Estado de Bienestar y de avances en materia de protección sociolaboral que no había entonces. El reto que tiene que afrontar ahora el Sindicato es el de evolucionar igual que cambia la sociedad, las relaciones laborales, el trabajo o el mundo empresarial.

-Hace unos días, en un acto público en Fórum Europa, reivindicaste “la necesidad de recuperar la política y el sindicalismo de clase, injustamente denostados” y reclamaste “volver a los orígenes y rearmarse ideológicamente”. ¿Crees que es por ahí por donde tiene que evolucionar la UGT?
Sí, creo que el sindicalismo de clase está injustamente denostado porque la política neoliberal quiere que los sindicatos desaparezcan. Los sindicatos somos molestos y somos quienes ponemos el contrapunto a las políticas neoliberales de ataque al Estado de Bienestar y al sistema de protección social. En este sentido, creo que debemos de rearmarnos ideológicamente ya que no dejamos de ser un sindicato de orientación socialista con una clara orientación de búsqueda de justicia social. Tenemos que mirar hacia atrás y ver que, en cierta medida y en algunos aspectos, nos hemos ido alejando de ese ideal. Creo, además, que la relación entre Sindicato y partido político es necesaria, dentro de la autonomía de cada parte, porque allí donde la acción sindical no llega hay que continuar con la acción política. Un sindicato fuerte y armado ideológicamente puede llevar a cabo esa reivindicación y esa parte de protección de los trabajadores que debemos seguir desarrollando.

-En ocasiones, da la impresión de que es más fácil hacer el sindicalismo que queremos cuando gobierna la derecha que cuando gobierna la izquierda.
Hacer el sindicalismo que queremos nunca es fácil. Cada vez hay más obstáculos y más dificultades. La acción de gobierno suele estar marcada por intereses económicos que se alejan de la justicia social, de la protección del Estado de Bienestar, e incluso de la consecución de unos derechos laborales cuya implantación creíamos ya tener superada dentro de la relación del trabajo pero que se vuelven a cuestionar desde estamentos políticos superiores a los gobiernos nacionales. Es por ello que creo que nunca es fácil la defensa de los trabajadores. Y en estos tiempos, con el cambio del mundo laboral, cada día es más difícil.

-Desde los estamentos políticos y económicos también se cuestiona la viabilidad de la minería del carbón en Europa.
La minería del carbón está sufriendo las políticas de la Unión Europea. Hay que recordar que la Decisión 787 del Consejo de Europa del año 2010 estableció que las minas de carbón que no fueran competitivas tendrían que cerrar a finales de 2018. Lo que nosotros le exigimos a la Unión Europea es que esta normativa sea igual para todos los países. La UE no puede mandar señales contradictorias y permitir que países como España cumplan con la normativa europea y otros países como Alemania o Polonia la incumplan y que luego se nos trate a todos por igual. Creo que lo primero que hay que hacer es reclamar a la UE que las políticas europeas las aplique en igualdad de condiciones a todos los países afectados.

-Últimamente se habla mucho de transición ecológica. En España incluso contamos con un Ministerio específico encargado de desarrollar la política del Gobierno en materia de energía y medio ambiente para la transición a un modelo productivo social más ecológico. ¿Minería y ecología son realidades contrapuestas?
No necesariamente. Hay proyectos de minería que son sostenibles medioambientalmente y nadie les puede reprochar nada. La minería actual no es la que había en 1910, por poner una fecha. Creo que la minería sostenible medioambientalmente y que cumple con los requisitos normativos existentes no tiene por qué ser puesta en entredicho. En el sector minero hay una máxima que dice que aquello que no se puede cultivar sale de una mina. Está claro que a todos nos gusta tener un móvil, un coche eléctrico y unos materiales eficientes energéticamente en nuestras casas. Pero todo eso sale de la mina, ya sea de una mina no energética o una metálica. Las materias primas deben ser explotadas con la salvaguarda de dejar un planeta para las generaciones futuras. Por tanto, la minería y el medio ambiente son perfectamente compatibles. Creo que hay juzgar las cosas en su justo término y sin extremismos.

-¿Qué ha significado para la minería del carbón en general el Acuerdo Marco para una Transición Justa de la Minería del Carbón y Desarrollo Sostenible de las Comarcas Mineras para el periodo 2019-2027?
alperi2Desde 2010, los sucesivos planes de la minería han tenido dos objetivos fundamentales: en primer lugar el cierre ordenado de las explotaciones no competitivas establecido desde Europa, y en segundo término, llevar a cabo un cambio en la estructura socioeconómica de las comarcas mineras afectadas. Lamentablemente, el Gobierno del PP rompió de manera abrupta en el año 2012 de la decisión de proceder al cierre ordenado de las minas y nos encontramos con que la mayoría de las empresas, sobre todo del sector privado, llegaron al año marcado para el cierre, 2018, en situación de liquidación, de administración concursal, etc... En este contexto, lo que hemos hecho con el acuerdo para el periodo 2019-2027 ha sido intentar reordenar, en la medida de lo posible, el cierre de la minería no competitiva. Se trata de un acuerdo de los mejores posibles cuyo principal objetivo es dar cobertura a los trabajadores. Ha sido puesto de relieve por muchos estamentos. Incluso el Financial Times lo ha puesto de ejemplo. Creo que con el Acuerdo hemos dado una protección importante a los trabajadores.

La otra pata del Acuerdo Marco, el cambio de la estructura socioeconómica de las comarcas mineras, los famosos fondos mineros, ha tenido luces y sombras. Hay quien lo ve todo mal, muy mal, o rematadamente mal. Yo siempre digo que hacer la quiniela el lunes la hace cualquiera, el problema es no haber tenido en el momento preciso un plan estratégico o haber hecho las actuaciones de una manera que ahora vemos poco acertada. Nosotros creemos que, como en todo, hay luces y sombras. Quien ve las comarcas mineras hoy puede apreciar que ha habido una transformación con relación a lo eran hace treinta años. Quizá no está acabada ni es la que nos gustaría, pero hay cosas que están hechas y se pueden ver.

 En lo que se refiere a la reactivación industrial ocurre como en todo. Ha habido empresas importantes que han han generado y consolidado empleo y han crecido. En cambio otras, bien por la crisis de la construcción o bien por la crisis de las renovables (muchas empresas crecieron en estos sectores) han sido golpeadas y no han acertado. Y hay otras en las que la gestión empresarial no ha sido buena y no han conseguido aprovechar los fondos mineros. Esto nos llevó hasta 2018 y a un Acuerdo con el que pretendíamos, por una lado, dar cobertura a los trabajadores y por otro, impulsar ese proceso inacabado de cambio de la estructura socioeconómica, que aún continúa. Ahora nos encontramos con el Plan 2019-2027, que es creemos es un buen plan y debe cumplir una premisa fundamental, que es que se cumpla lo firmado. Ningún plan va a ser bueno si no se cumple. Tenemos experiencias negativas en ese sentido, de firmar planes de la minería con gobiernos que luego no respetan lo que se firma. Aunque el papel lo aguanta todo, hay que cumplir lo firmado.

-¿Los planes de cierre y de restauración medioambiental incluidos en el Acuerdo están siguiendo los plazos previstos o consideras que habría que darles un mayor impulso?
El Plan del Carbón 2019-2027 va más retrasado de lo que a nosotros nos gustaría. Hay una parte fundamental, que era dar cobertura a los trabajadores mediante un plan social, que está sufriendo retrasos y así lo hemos manifestado en las Comisiones de Seguimiento del Plan. Bien es verdad que la ausencia de gobierno en este periodo tampoco ha ayudado mucho. La otra parte en la que queremos centrarnos ahora es en la restauración medioambiental y sobre todo en el tratamiento de los excedentes de la minería. En el acuerdo conseguimos que los trabajadores que no podían acceder al plan social formasen una bolsa de excedentes de la minería y ahora debemos desarrollar el itinerario formativo para readaptarlos profesionalmente. Esos trabajadores se tienen que ocupar también de la restauración medioambiental. Esta parte del plan, que aún no se ha iniciado, es la reivindicación que tenemos encima de la mesa.

 Lo que queremos ahora que ya tenemos Gobierno, es que se agilicen los planes de restauración, es decir, ese empleo que necesitan ahora los excedentes de la minería. Una vez que se inicie vamos a poder ir venciendo el escepticismo que puede haberse instalado entre los trabajadores o en las comarcas para acceder a la segunda parte del plan, que son los denominados Convenios de Transición Justa. Con estos convenios se pretende que en aquellos territorios donde se ha destruido empleo del sector de la minería, se generen puestos de trabajo que, en buena medida, vengan a paliar esa pérdida de las comarcas. Este proceso ya se ha iniciado. Aunque somos conscientes de que se trata de un desarrollo más lento, tenemos que conseguir que se acelere porque urgente generar empleo en estas comarcas que vivían prácticamente de la extracción del carbón y que, por otra parte, necesitan fijar población. Se trata de plan muy ambicioso y creo que el reto de poder cumplirlo nos va a dar buenos resultados.

alperi3 -¿Los trabajadores que resulten excedentes pueden estar tranquilos de que su futuro va seguir estando ligado a los pueblos en los que llevan años viviendo?
Vamos a intentar que sea así puesto que es lo que hemos firmado. No se trata de que se destruya empleo en el suroccidente de Asturias y se genere en el suroccidente de Andalucía, que ojalá se genere, sino que los empleos que se pierden en unos determinados municipios se vuelvan a crear en esos municipios. Creemos que hay potencial porque hay actividades relacionadas con el sector de las energías renovables, por ejemplo, que se pueden poner en marcha en estos territorios. En el caso de Asturias hay otros potenciales relacionados con el sector agroalimentario que pueden crecer y generar puestos de trabajo. Hay que ver en qué medida el empleo que se destruye se crea. Ésta es la idea que tenemos ahora.

Al mismo tiempo, vamos a poner también encima de la mesa proyectos de aprovechamiento del patrimonio industrial minero, ese patrimonio que deja de tener actividad productiva pero puede aprovecharse y destinarse a otros fines, como turismo activo, a vivero de empresas, a colectivos sociales... Es decir, iniciativas dirigidas a fijar población. Luego está también ese componente del que siempre hablamos cuando firmamos los planes: el componente territorial. A este respecto, tenemos que ser capaces de incardinar el componente sectorial y territorial para que entre ambos puedan llevar a cabo el efecto que buscamos: que los municipios no pierdan población y tengan futuro a medio y largo plazo.

-En esa Estrategia de Transición, ¿qué papel debe jugar el Instituto de Reestructuración de la Minería del Carbón?
El Instituto juega un papel fundamental porque es el elemento que debe canalizar estas iniciativas. Alguien dentro de la administración tiene que ser el canalizador y quien dibuje cómo vamos a hacer la estrategia de transición. En este punto es muy importante la participación pública, y es así como está contemplada. De hecho ya se han empezado a constituir mesas de trabajo en las distintas Comunidades Autónomas, lo que denominamos Convenios de Transición Justa, y contamos con el apoyo del Ministerio de Transición Ecológica. La propia Ministra ha estado presente en la arranque de las distintas mesas, que cuentan con una representación muy amplia: están las administraciones central y autonómicas, los municipios (son el ente más cercano a los problemas), las organizaciones sindicales y otras organizaciones sociales con entidad suficiente dentro de cara área para poder aportar sus propuestas. De lo que se trata es que el Instituto conjugue todas las aportaciones y canalice las propuestas. En este sentido, el Instituto debe ser el elemento dinamizador de las propuestas. Creemos que deben ser propuestas constructivas y, sobre todo, que miren más hacia delante que hacia atrás. Es evidente que tenemos que saber de dónde venimos, lo que se ha hecho hasta ahora y dónde estamos, pero no podemos perder tiempo lamentándonos de lo que pudo haber sido y no fue.

 Me atrevo a decir que estamos ante la última oportunidad que tenemos para desarrollar y cumplir con los territorios mineros y con el sector de la minería. Sería un error muy grande el no hacer todo lo posible para aprovecharla.

-Entre las promesas del Gobierno está la aprobación urgente de una ley de Cambio Climático y Transición Energética. ¿Por dónde crees que debería caminar esta ley?
Para empezar, hay que señalar que una parte del anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética que se está tramitando ahora, la que se ocupa de la Estrategia de Transición Justa, sale del Acuerdo Marco para una Transición Justa de la Minería del Carbón 2019-2027. Si nos paramos a analizar la Estrategia y el Acuerdo, observamos que ambos son muy similares. Creo que ésta es una vía.

 En la Estrategia se contemplan los Convenios de Transición Justa, la posibilidad de la colaboración público-privada cuando ésta es leal y eficiente por las dos partes. Habla también de analizar los territorios y contemplar las necesidades de cada uno, etc. Creo que el verdadero problema al que nos enfrentamos es el tiempo. No podemos seguir muchos años, incluso me atrevería a decir que muchos meses más, sin poder generar algo concreto con lo que vencer el escepticismo que se ha instalado en los territorios tras muchos años de reconversión que, al final, no cumplieron los objetivos en su totalidad. Quedan todavía puntos pendientes que tenemos que cumplir. De lo que se trata ahora es de que esos objetivos se vayan alcanzado, primero esos hitos que permitan generar confianza y atraer inversiones y líneas de negocio atractivas que sean una buena vía de futuro para desarrollar en esas zonas.

alperi manifestacion-Antes has apuntado que el Acuerdo Marco ha sido puesto de relieve en Europa. ¿Se está valorando este esfuerzo?
La política derivada de la decisión 787 del Consejo de Europa se está cumpliendo en España, y creo que debemos aprovechar esta oportunidad. Somos pioneros en este tema y ello entraña sus dificultades y connotaciones negativas. De lo que se trata ahora es de ponerlo en valor. Creo que esto hay que tenerlo en cuenta cuando se vayan a negociar los fondos de Transición Justa de la Unión Europea, unos fondos que han sido menores de lo que todos esperábamos. Hay que poner en valor en la negociación que España ha cumplido con la normativa impuesta por la Unión Europea. Nuestro plan nacional integrado de energía y clima es el que mejor aceptación ha tenido dentro de la Unión Europea, y todo esto tiene que verse correspondido porque creo que no se debe premiar igual mal estudiante que al buen estudiante. Creemos que quien ha hecho el esfuerzo y ha trabajo en la línea de una transición energética que, por otro lado es irreversible, debe ser quien obtenga mayores frutos de esa nueva etapa.

-Cambiando un poco de tema, la mayoría de los analistas coinciden en hablar de cierto “fracaso” en la reciente cumbre del clima COP25. Como participante en la misma, ¿qué conclusiones extraerías?
Como pusimos de manifiesto en la COP25, hay países de otros continentes que pueden sacarle los colores a Europa en la medida en que la propia Unión Europa permite que países como Polonia e incluso como Alemania, incumplan las políticas y las directrices que emanan de la Unión Europea. Si se permite esto, entonces cualquier país puede rechazar que se le exija una determinada política energética y ecológica cuando la UE tampoco cumple con la suya. Desde este punto de vista, Europa no puede trasladar una posición de fuerza hacia fuera si no se la cree y sobre todo, si no aplica una política común desde una política unitaria y más solvente.

 Creo que una posición común de la Unión Europea puede ser una manera de ejercer presión para hacer más visible la lucha contra una realidad como el cambio climático, que cada vez va a ser más difícil de negar porque los hechos objetivos están demostrando los efectos de este cambio.

-Ciertamente, y pesar de las evidencias científicas que avalan la existencia de un cambio climático, existe una fuerte corriente que niega esta realidad.
La política negacionista responde a unos lobbies determinados y a unos ciertos intereses. No se puede negar el cambio climático cuando, en España sin ir más lejos, cualquiera puede observar que hay una transición entre las estaciones que antes no había, que no hay una diferencia clara entre el invierno y la primavera, y el otoño y el verano, o que las lluvias son cada vez más torrenciales, duran menos tiempo y tienen más intensidad, y la temperatura va subiendo.

 Los negacionistas, ya sea por intereses de los lobbies políticos o de los económicos, van a seguir existiendo. Frente a esta corriente está la sociedad civil, que cada vez está más concienciada del problema y de la necesidad de atajarlo porque no tenemos un planeta B. Habrá que vencer a los lobbies con argumentos y con movilización social. No queda otra.

alperi4-Para finalizar, ¿qué llamamiento vais a hacer este año en el acto de homenaje a Llaneza?
El homenaje a Manuel LLaneza es un acto muy entrañable para nosotros. Es nuestro fundador y un ejemplo a seguir. Es interesante saber que, cuando fundó el Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias, allá por 1910, tenía unas ideas adelantadas a su tiempo. El llamamiento que hacemos es el de siempre, que los trabajadores debemos de estar unidos en la defensa nuestros derechos. Necesitamos tener la referencia de un sindicato de clase fuerte y, sobre todo, tenemos que visibilizar que estamos en condiciones de rebatir y de pelear por nuestros derechos.

Este año vamos a celebrar el Homenaje en un contexto favorable marcado por un gobierno progresista que abre la esperanza a poder derogar reformas que han sido tremendamente lesivas para nosotros, como la reforma laboral o la ley mordaza. El llamamiento de 2020 pasaría por celebrar el inicio de una etapa de gobierno que parece esperanzadora para los trabajadores, para la sociedad en general, para el Estado de Bienestar y sobre todo que puede dar respuesta a la recuperación de esos elementos de justicia social que se estaban perdiendo.

 

Para descargar o consultar la entrevista pulsa en el enlace Entrevista Jose Luis Alperi_SOMA FITAG UGT