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Enquistados en el empleo precario

UGT exige derogar las reformas laborales, reponer los derechos de los trabajadores, evaluar y extender, de forma urgente, la protección por desempleo y potenciar las políticas activas de empleo, mermadas por los recortes

180403 camarero paro UGTUn total de 3.422.551 personas estaban desempleadas en marzo, según el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Esta cifra supone un descenso mensual de 47.697 personas con respecto a febrero (-1,37%) y el dato interanual sigue mostrando un descenso del 7,56%, es decir, 279.766 parados registrados menos que en marzo de 2017. En términos desestacionalizados la reducción es de 22.112 personas.

El empleo creado en marzo vuelve a ser temporal, vinculado a la estacionalidad de las actividades económicas. La afiliación a la Seguridad Social muestra un aumento del empleo (138.573, un 0,75% mensual) especialmente en actividades relacionadas con el turismo (con un crecimiento del 5% en hostelería). Pero el empleo que se crea sigue siendo precario; solo el 11,7% de los contratos registrados son indefinidos y únicamente el 6,9% del total son indefinidos a tiempo completo. Por ello, para UGT, resulta imprescindible reponer los derechos de los trabajadores y derogar en su totalidad las reformas laborales.

Tampoco hay que olvidar la extensión de la precariedad entre las personas que se encuentran en desempleo. El descenso continuado de la tasa de cobertura (del 70,6% en 2011 al 58% en febrero de 2018) y la extensión del paro de larga duración, hace necesario evaluar y extender, de forma urgente, la protección por desempleo, ampliando los criterios de acceso a las prestaciones. Asimismo, es imprescindible potenciar las políticas activas de empleo desde el ámbito público, dado que han sufrido las tijeras de la austeridad de manera especialmente acusada.

El Gobierno manifiesta su absoluta carencia de altura política para diseñar una estrategia económica innovadora, capaz de fortalecer el tejido empresarial de nuestro país y sentar las bases de un modelo económico diferente, más sólido y que no se sostenga exclusivamente sobre la precariedad laboral y los bajos salarios.

También demuestra, una vez más, su completa falta de sensibilidad social y de sintonía con las necesidades de la ciudadanía que está exigiendo con toda claridad un cambio de políticas.

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