La regulación de la energía en nuestro país se ha venido caracterizando por la aplicación de medidas coyunturales en función de las ocurrencias y los intereses de los gobiernos de turno. Un continuo parcheo que ha dado lugar a un escenario volátil en el que las grandes empresas energéticas han campado a sus anchas, sin tener en consideración ningún otro aspecto que no sea la obtención del máximo beneficio económico.

Publicado en Pedro Hojas