No se puede negar el voluntarismo del Ejecutivo de Pedro Sánchez a la hora de intentar reparar los profundos daños que han significado las políticas de los Gobiernos anteriores para los trabajadores y trabajadoras de nuestro país y para las relaciones laborales. Lo que sí se le puede achacar es una cierta falta de ambición política a la hora de coger el toro por los cuernos y abordar la esencia de los males endémicos que azotan nuestra economía: la derogación de la reforma laboral y la falta de una política industrial coherente y definida.

Publicado en Pedro Hojas