Imprimir

Crece más el PIB, pero no los salarios

Los últimos datos oficiales reflejan un crecimiento del PIB y del empleo, pero también más precariedad laboral, que se traduce en bajos salarios, que no crecen como deberían. Está creciendo el PIB, pero no los salarios.

Según los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral (CNTR) del primer trimestre de 2019, el PIB aumenta a una tasa interanual del 2,4%, una décima más que en el último trimestre de 2018. Además, el empleo (en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo) crece a un elevado ritmo del 2,8% en términos interanuales (510.000 más en un año), pero refleja la bajísima calidad del empleo que se está creando: la productividad por puesto de trabajo y por hora trabajada disminuyen un 0,4%.

Así se refleja en el último Boletín de Evolución Sociolaboral, correspondiente al mes de junio, elaborado por el Servicio de Estudios Confederal de UGT, que señala que, en este último mes, se han conocido los resultados de hasta cuatro estadísticas de contenido salarial: dos estructurales, referidas a 2017, y dos coyunturales, con datos del primer trimestre de 2019, que reflejan la necesidad de subir los salarios en nuestro país.

Cuatro estadísticas que reclaman la necesidad de subir los salarios

Entre las primeras, la Encuesta Anual de Estructura Salarial (EES) ofrece información sobre el salario más frecuente en España, que se situó en 17.482,06 euros, un 26% inferior al salario medio (23.646,50 euros al año), lo que supone poco más de 1.000 euros netos al mes. De hecho, el porcentaje de trabajadores con salarios inferiores al SMI aumentó medio punto porcentual respecto de 2016, alcanzando el 13,1%, la cifra más elevada desde 2013. Por su parte, la brecha salarial entre mujeres y hombres se situó en un 21,9%, de modo que las mujeres ganan de media 5.784 euros anuales menos que los hombres.

La otra fuente estructural es el Índice de Precios del Trabajo (IPT), que recoge la evolución salarial en un mismo puesto de trabajo, eliminando el impacto sobre las retribuciones de las variaciones de cantidad y calidad del empleo. Según éste, los salarios nominales cayeron medio punto porcentual en 2017, lo que determina una pérdida de poder de compra en ese año de 2,5 puntos, la mayor desde 2012. Con este dato, la pérdida media de poder adquisitivo de los salarios acumulada desde 2009 se eleva ya a 12,2 puntos porcentuales.

Por su parte, la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL) estima que los costes laboral y salarial por trabajador y mes aumentaron en el primer trimestre del año un 2,1% y un 1,7%, respectivamente. Y según el Índice de Costes Laborales Armonizado (ICLA, una derivada de la anterior que permite la comparación para toda la Unión Europea), esos costes laboral y salarial (en este caso por hora efectivamente trabajada) crecieron un 2,4% y un 2,2% anuales, respectivamente. Ambas fuentes parecen apuntar a un ligero repunte salarial en 2019 como consecuencia de algunas actuaciones adoptadas (subida del salario mínimo, traslación de los criterios del IV AENC a la negociación colectiva), pero aún insuficiente.

Un giro social ya

Para UGT, todos estos datos muestran que los salarios no crecen como deberían en esta etapa de expansión económica, lo que supone aumentar los niveles de pobreza y de desigualdad en nuestro país. Para el sindicato, esta situación no puede continuar, por lo que es necesario repartir de manera más justa y equitativa la riqueza.

En este sentido, UGT reclama un giro social a este Gobierno, partiendo de la derogación de la reforma laboral de 2012, que fue la que rompió el equilibrio de fuerzas en la negociación colectiva en favor de las empresas y elevó la precariedad laboral, y el reforzamiento del sistema de protección social en sentido amplio (pensiones, prestaciones por desempleo y prestaciones sociales). Por su parte, las empresas deben cumplir con su compromiso en la firma del IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) y aumentar los salarios mínimos de convenio hasta 1.000 euros.